martes, 26 de abril de 2016

El Monstruo



El Monstruo


    Cuando el antiguo dueño dejó al cuendú, parecía que todo iba mal. Estaba muy solitario y cuando algún animal se le acercaba, él se ponía en modo defensivo, causando que los animales inmediatamente se alejaran.
    Pero después de tres meses, entró al zoológico una oso panda llamada Catalina. Ella cambió todo con el cuendú. Empezó a hablarle y, de alguna manera, él no se sentía asustado. Esto era muy raro y los trabajadores del zoológico estaban sorprendidos. Se llegaron a conocer entre ellos vía signos y señales y se convirtieron en mejores amigos.
    Todos los turistas se interesaban en verlos comunicarse e interactuar. El zoológico, después de un año, se volvió una de las atracciones más importantes de Buenos Aires.
    Pero todo lo bueno llega a su fin. Una mañana, el zoológico recibió una llamada para trasladar a Catalina a un nuevo zoológico en China. Ella estaba muy confundida y asustada. No entendía qué se la estaban llevando y qué le iban a hacer.
    Meses pasaron y Catalina ya estaba en China, pero se notaba que estaba deprimida y triste. Los chinos la trataban mal porque no estaba bien emocionalmente. Decidieron devolverla en un mes si ella no mejoraba. Mientras, el cuendú volvió a ser el mismo del principio.
    Cuando el mes pasó, Catalina sorprendió al cuendú cuando regresó a Buenos Aires. Los dos estaban felices de nuevo y vivieron felices para siempre.

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